
Risotto de calabaza
Contiene alérgenos
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- Autor
- Equipo Cocinoa
- Tiempo de preparación
- 81 min
- Porciones
- 4
Resumen
Risotto cremoso de color naranja intenso: la mitad de la calabaza se deshace en el sofrito y se funde con el arroz, y la otra mitad, asada en dados, va por encima con tomillo. Mantecado con mantequilla y parmesano, como en el norte de Italia.
Ingredientes
- 320 g Arroz (para risotto (carnaroli o arborio))
- 50 g Mantequilla (fría, en dados: 15 g para la salvia y el resto para mantecar)
- 1 u Cebolla (pequeña, picada muy fina)
- Sal (al gusto)
- Pimienta negra (recién molida, al gusto)
- 3 cucharadas Aceite de oliva virgen extra (1 para asar la calabaza y 2 para el sofrito)
- 4 ramitas Tomillo (fresco)
- 1.2 l Caldo de verduras (casero o envasado sin gluten, caliente)
- 1 pizca Nuez moscada (recién rallada) (opcional)
- 60 g Parmesano (Parmigiano Reggiano rallado)
- 100 ml Vino blanco seco
- 8 hojas salvia (fresca) (opcional)
- 900 g Calabaza moscada (o calabaza de Mantua, quedarán unos 700 g pelada y sin semillas)
Instrucciones
Precalienta el horno a 200 °C. Pela la calabaza, quítale las semillas y las hebras y córtala en dados: la mitad en dados de 1,5 cm para asar y la otra mitad, más pequeños, de 1 cm, para el sofrito.
10 min
Mezcla los dados grandes con 1 cucharada de aceite, una pizca de sal y las hojas de 2 ramitas de tomillo. Extiéndelos en una bandeja con papel de horno y ásalos hasta que estén tiernos y tostados por los bordes, dándoles la vuelta una vez.
25 min
Mientras tanto, calienta el caldo en un cazo y mantenlo a fuego mínimo, a punto de hervir.
5 min
En una cazuela ancha de fondo grueso, calienta 2 cucharadas de aceite y sofríe la cebolla a fuego suave, sin que tome color. Añade los dados pequeños de calabaza y un cazo de caldo, tapa y cuece hasta que la calabaza se deshaga al apretarla. Destapa, aplástala con una cuchara de madera hasta formar un puré grueso y deja que se evapore casi todo el líquido.
16 min
Incorpora el arroz y remuévelo un par de minutos para que se impregne y se caliente. Riega con el vino y deja que se evapore hasta que deje de oler a alcohol.
3 min
Ve añadiendo el caldo caliente cazo a cazo, removiendo a menudo y esperando a que el arroz lo absorba antes de añadir el siguiente. A mitad de cocción, prueba y sala con moderación. El arroz estará listo cuando esté tierno pero con el centro aún firme y el conjunto quede fluido, de modo que forme una ola al mover la cazuela.
17 min
Mientras se termina el arroz, funde 15 g de mantequilla en una sartén pequeña y fríe las hojas de salvia hasta que estén crujientes. Escúrrelas sobre papel de cocina.
2 min
Aparta la cazuela del fuego. Añade la mantequilla fría restante, el parmesano y la nuez moscada y bate con energía con la cuchara de madera hasta que el risotto quede brillante y untuoso (es la mantecatura). Si ha quedado espeso, suéltalo con un chorrito de caldo. Tapa y deja que repose 2 minutos.
3 min
Sirve el risotto en platos llanos, extendiéndolo con un golpe en la base del plato. Reparte por encima los dados de calabaza asada, la salvia crujiente y unas hojitas de tomillo, y termina con pimienta recién molida.
Observaciones
En Lombardía y el Véneto la calabaza es la reina del otoño, y Mantua presume de la suya: la zucca mantovana, de carne seca, dulce y anaranjada, que también rellena los tortelli di zucca con amaretti y mostarda. Fuera de Italia, la calabaza violín o moscada (butternut) es la mejor alternativa, porque es dulce, poco fibrosa y fácil de pelar; también sirve cualquier calabaza de carne firme. Se cosecha a finales de verano y en otoño, y en octubre y noviembre, después de curarse unas semanas, está en su punto más dulce. Elige una que pese mucho para su tamaño, de piel dura, sin golpes ni zonas blandas, y con el pedúnculo seco y leñoso, señal de que maduró en la planta. El truco del color es cocer la mitad en el sofrito hasta deshacerla: tiñe el arroz y le da cremosidad; la otra mitad, asada, aporta bocados enteros y un punto tostado. El arroz debe ser carnaroli o arborio, que sueltan almidón, y el caldo tiene que estar siempre caliente. Prueba de sal hacia el final, porque el parmesano sala. El Parmigiano Reggiano se elabora con cuajo animal: para una versión vegetariana, usa un queso curado de cuajo vegetal. Para el gluten, revisa la etiqueta si usas caldo envasado. El risotto no aguanta bien la espera; si sobra, enfríalo rápido, guárdalo en el refrigerador y tómalo al día siguiente, bien recalentado o convertido en arancini.
Más información
Indicadores orientativosDificultad, calidad y fiabilidad de los datos
Indicadores orientativos
- Dificultad estimada56/100
- Calidad de la ficha60/100
- Fiabilidad nutricional
- Media
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ConservaciónSe conserva 1 día en la nevera
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